El aire acondicionado se ha convertido en un electrodoméstico muy utilizado en los hogares, especialmente cuando llega el calor. Se trata de un aparato delicado y que se ve sometido a una carga presurizada, generando un gran desgaste.
Por este motivo, es habitual que se presenten averías inesperadas, pudiendo afectar a la calidad de vida de tu familia.
Para estos casos lo importante es contar con un servicio de reparación de aire acondicionado de confianza, capaz de solventar esas situaciones de forma rápida y eficiente.
Desde MR Electrónica te presentamos una serie de consejos y recomendaciones de nuestros profesionales especializados en este servicio. Somos expertos en la reparación de todas las marcas de aire acondicionado del mercado. ¡Sigue leyendo!
Hay ciertos síntomas que pueden indicarte que tu aire acondicionado necesita una revisión, como pueden ser:
- Reducción de la eficiencia, que notarás por el aumento de tu factura de la luz.
- Dificultad para enfriar como debería.
- Ruidos extraños.
- Presencia de malos olores cuando está en funcionamiento.
Entre los problemas más comunes por los que los aparatos de aire acondicionado puede requerir servicio técnico, se encuentran:
- Problemas con el compresor o unidad exterior, que suele detectarse porque comienza a hacer ruido cuando está encendido.
- Avería de las placas electrónicas, que son el cerebro del aparato y se encargan de activar y desactivar sus funciones.
- Falta de gas, debido a una fuga o necesidad de recarga. Para comprobarlo es preciso medir la presión y la cantidad de refrigerante del dispositivo. El aire acondicionado no enfría muchas veces por este fallo.
- La unidad interior no enciende, relacionado con algún daño en algún elemento del circuito electrónico, como pueden ser:
- Cableado.
- Interruptor.
- Mando a distancia.
- Fusibles, etc.
- Goteo de agua desde el panel frontal, relacionado con una mala instalación o daños en el circuito de evacuación.
- El termostato no funciona adecuadamente, comienza a perder precisión o falla con el encendido o apagado automático.
- Baja presión de condensación, bien porque el sistema de presión está defectuoso o necesita un ajuste.
- Sobrecarga de aceite o refrigerante, lo que reduce su capacidad de condensación y aumenta la presión.
- Acumulación excesiva de aceite en el evaporador, ocasionando una pérdida de transferencia de calor y posibles daños en el compresor.

